2.25.2011
2.24.2011
CERÁMICA
Mi relación con la arcilla y en especial con el Raku
Modelar el barro con mis manos y el alma, dejando que el fuego actúe cristalizando los colores según el capricho de su propia naturaleza indomable, agradecer el haberme consentido adentrarme hasta la entraña misma de la obra en su momento de incandescencia.
Permanecer expectante al surgimiento de las tonalidades imaginadas e intentadas, maravillándome al descubrir que el fuego eligió otras aún mas bellas para mi felicidad.
Tener la absoluta certeza y la tranquilidad de que el único resultado posible es una sublime belleza por que la naturaleza unida al espíritu del artista asegura una creación única e irrepetible en la esencia de cada obra.
Esto me permite sentir que tengo el alma libre e indómita como el espíritu del noble caballo que corre con su rienda suelta para solazarse con su libertad, en mi caso me permite gozar de lo sublime y agradecer el poder sentirlo.
Compartir estas vivencias con mi familia y amigos con la misma intensidad y fascinación, y el permitirme recrearlo con ustedes, me incita a abordar esta segunda mitad de mi vida con el mágico compromiso ineludible de enaltecer LA BELLEZA y así propender a mejorar este hermoso mundo.
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